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Aqui, pensando ….

Cerca de esta imagen esta una playa grandisima con un mar frío que salva, y un azul, que de día sonríe tanto, que da rienda suelta al paso en libertad. 
Desde mi punto de vista, el asunto de la migración ha sido un re-aprender a disfrutar cada segundo como una continua degustacion de sabores diversos, ha sido la posibilidad de darme permiso para dejarme asombrar con ojos de niño por cada uno de los detalles que me rodean; particularmente disfruto casi de manera obsesiva los puertos usb en el transporte público y los letreros parlantes, que por cierto, suelo pulsar una y otra vez, recordando a mis amigos ciegos. También me asombran unos ratones minúsculos y hermosos como Stuart little, que salen al anochecer cerca del puerto e intento verlos en citas secretas. 
Que no se nos olvide nunca que es nuestro derecho aprender a valorar el hecho de simplemente vivir y sentir placer. Muchos de nosotros como migrantes tenemos miedo de sentirnos felices por nuestros familiares y compatriotas y es por ello que debemos racionalmente, ayudarnos a recordar que tomamos el camino que consideramos necesario para «sobrevivir» a crisis sociales terriblemente dolorosas. 
Las dictaduras, la corrupción y el crecimiento de ese género seudo político que usa el populismo como herramienta para saciar su sed de poder y distorsionar el sustento moral de nuestra gente , no puede dominar nuestro futuro. El sufrimiento de nuestros pueblos de origen, no tiene nombre de país, tiene esencia de individuo y es el sufrimiento de la tierra que se autodestruye ante la ignorancia.
Personas de África, Rusia, El Salvador y Venezuela entre otros países, vienen por aquí y por allá a curar sus heridas, por ello, y para liberarnos de culpas auto impuestas, debemos trabajar el re-aprender a caminar, para hacer y ser mejores personas.

Por mi parte, solo tengo una meta segura y es que quiero ser palmera….

Cerca de aquí el puerto y la playa … la playa y el mar..

El inicio del cambio

Y entonces ella se paró ahí, estaba en la puerta de aquella habitación dispuesta a entrar y cambiar su vida, estaba ahí, con sus ojos viendo fijamente hacia el suelo y con mucha valentía.Su silencio gritaba, un no se que, que nos dolía a todos. Ella estaba ahí…

Ya lejos quedaba la patera aquella que se llevó la movilidad de su dedo

y le trajo a la vida.

Cuentos que me contaron de África

En Costa de Marfil no se comen monos

Cuenta mi amiga , que en su pueblo no se pueden comer monos, y que esto es casi casi, un delito , pues estos pequeños peludos, deben ser siempre respetados y alimentados con amor. Mi amiga, que es original de Costa de Marfil, recuerda que en su hogar, los ancianos narran con frecuencia, la historia de los hombres y bubus….

Un día, hace muchos, muchísimos años atrás…. a un pueblo de costa de Marfil , llegó la noticia que los hombres blancos llegarían pronto con la guerra en sus manos, fue por esta razón que el hombre más viejo y sabio del pueblo, se sentó a pensar en una solución . Este hombre de manos asperas y pelo blanco, también era el poseedor de toda la magia de la Aldea, y su decisión marcaría el alma y el corazón de su tribu.

Por lo tanto, después de haber buscado muchas opciones en las formas de las nubes, tomó la decisión que considero más idónea y se fue a dormir. A la mañana siguiente ordenó a todos los hombres mayores , mujeres y niños agruparse , y cuando todos los pobladores estuvieron en silencio, les comunicó su designio viéndoles directamente a los ojos, desde todo su amor. El anciano , les explicó el significado real de la convivencia y del orden natural, poco tiempo después, levantó su mano y sin dar marcha atrás , les convirtió en bubus, por lo que ahora eran pequeños monos de ojos grandes y corazón alegre. Con esta decisión el hombre sabio pretendía evitar la matanza y la pérdida del linaje de su pueblo.

No tardó mucho tiempo en que el hombre blanco llegara a estas tierras a poseer todas las cosas que en ese espacio había… quería pelear , desatar la guerra y ver sangre para sentirse fuerte y victorioso. Sin embargo, no consiguió resistencia , solo había hogares vacíos, verdes y amplios espacios, aguas, cascadas, animales exóticos y … unos pequeños monitos que acompañaban su camino .

Mientras los guerreros recorrían el espacio , vieron a lo lejos una figura humana y pensaron que había llegado el momento de combatir , mataron sin piedad al hombre sabio de manos ásperas y pelo blanco que no levantó contra ellos sus armas, y con él, se fue la magia que podría reconvertir a los pobladores de la aldea a su forma original. El hombre blanco por su parte, quedó con la desazón de no haber conseguido resistencia y no entendió nunca la postura de aquel viejo , ni la razón por la cual estaba solo en esa tierra tan amplia verde y húmeda .

Con el tiempo la aldea volvió a ver gente , nuevos pobladores llenaron las casas con risas y trabajo, muchos niños comían nuevamente alrededor de los grandes platos de madera y eso era esperanzador. Todos los pobladores de la aldea iluminaban nuevamente las casas o corrían por las veredas para poner orden… y desorden también. Y como era de esperar , los viejos pobladores acompañaban en todas sus actividades a la nueva generación, ellos iban saltando de rama en rama y con sus grandes ojos de «bubus» seguían a niños y adultos para orientarlos en el camino. La lección del hombre sabio había permanecido en el tiempo y todos convivian en el mismo espacio, desde el amor de aquella mirada paternal.

Mi amiga Laure, me contó esta historia un día cualquiera…. Ella, con sus ojos grandes y su hermosa sonrisa, acompaña estas burdas letras en un intento insensato de hacerme palmera (lo de la palmera , lo cuento después). Y es que ella, que compartió sus cuentos de África conmigo, me enseñó un mundo que aun cuando estuvo por mucho tiempo lejano a mi, hoy sigue abriendo ventanas e infinitos matices llenos de esperanza .

Gracias Amiga