Cerca de esta imagen esta una playa grandisima con un mar frío que salva, y un azul, que de día sonríe tanto, que da rienda suelta al paso en libertad.
Desde mi punto de vista, el asunto de la migración ha sido un re-aprender a disfrutar cada segundo como una continua degustacion de sabores diversos, ha sido la posibilidad de darme permiso para dejarme asombrar con ojos de niño por cada uno de los detalles que me rodean; particularmente disfruto casi de manera obsesiva los puertos usb en el transporte público y los letreros parlantes, que por cierto, suelo pulsar una y otra vez, recordando a mis amigos ciegos. También me asombran unos ratones minúsculos y hermosos como Stuart little, que salen al anochecer cerca del puerto e intento verlos en citas secretas.
Que no se nos olvide nunca que es nuestro derecho aprender a valorar el hecho de simplemente vivir y sentir placer. Muchos de nosotros como migrantes tenemos miedo de sentirnos felices por nuestros familiares y compatriotas y es por ello que debemos racionalmente, ayudarnos a recordar que tomamos el camino que consideramos necesario para «sobrevivir» a crisis sociales terriblemente dolorosas.
Las dictaduras, la corrupción y el crecimiento de ese género seudo político que usa el populismo como herramienta para saciar su sed de poder y distorsionar el sustento moral de nuestra gente , no puede dominar nuestro futuro. El sufrimiento de nuestros pueblos de origen, no tiene nombre de país, tiene esencia de individuo y es el sufrimiento de la tierra que se autodestruye ante la ignorancia.
Personas de África, Rusia, El Salvador y Venezuela entre otros países, vienen por aquí y por allá a curar sus heridas, por ello, y para liberarnos de culpas auto impuestas, debemos trabajar el re-aprender a caminar, para hacer y ser mejores personas.
Por mi parte, solo tengo una meta segura y es que quiero ser palmera….
